11 de noviembre de 2009

Una absurda historia de amor (fragmento II)

"¡Ah! Perfecto, son las 11:51 p.m., en nueve minutos más ella cumple años, si todo sale como lo planeé podré ser el primero en darle la felicitación" Se encontraban ambos sentados en la misma mesa de trabajo, ella estaba trabajando arduamente en un proyecto que debía entregar al día siguiente y aún no lo había terminado; es más, le hacía falta bastante. Él, por el contrario, a pesar que tenía mucho trabajo por hacer para la semana, se dio tiempo para levantarse de su mesa de trabajo e ir a sentarse a la par de ella para hacer nada. Cuando se es de aprendizaje rápido y con una enorme capacidad analizadora, se tiende a ser arrogante, algunas veces talvez inconcientemente, aunque muy en el fondo saben que buscan el reconocimiento de las demás personas. Sin embargo, él se sentó como si tuviese la noble intención de demostrarle cuan importante ella es para él, por lo que siendo un esclavo del tiempo, esperaría a que fueran exactamente las cero horas del día siguiente para felicitarla. 11:55 p.m. "¡Qué largos son los minutos cuando uno espera!" se decía para si mismo, por lo que decidió tomar el periódico de ese día que estaba sobre la mesa y empezó a hojearlo, "espero así matar el tiempo" se dijo luego. Pasó y pasó las páginas, e intentó concentrarse en su lectura, pero el diablillo del tiempo le picaba los ojos para hacerlo voltear a ver el reloj; en un par de ocasiones lo logró dominar, pero cuando acabó de hojear las hojas vió el reloj de su celular: 11:57 p.m. "¡CARAJO!" gritó para sus adentros, y ¿ahora que haría para matar el tiempo y que no fuera visto como si solamente estuviera esperando pasar el tiempo en ese lugar? ¿Sacar su computadora para ponerse a escribir algo? No, se suponía que él sólo estaba de paso en esa mesa ¿Sacarle alguna plática? Menos, ella estaba completamente entregada a su trabajo ("imagino que por ser su cumpleaños se dará unos minutos para celebrar la llegada del día" se decía a si mismo por n-ésima vez), ¿Volver a tomar el periódico? Parecía una opción viable, y aún así lo pensó hasta tres veces: él ya lo había tomado al principio, ¿no se vería más obvio si lo volviera a tomar? Sin embargo no veía otra salida, así que lo tomó, se puso más cómodo en la silla y empezó a hojearlo de nuevo, deteniéndose en cada noticia aunque no le interesara para nada. No había llegado a la segunda hoja cuando un joven al final de la mesa se paró y el movimiento que hizo la silla al moverse desvió su mirada y se topó ahora con el reloj de pared: 11:59 p.m., quizo volver a iniciar su lectura pero fue interrumpido por a voz del joven que le decía a ella "¿Me acompañas al centro de copiado por unos papeles?", "Si" respondió ella y se paró, él se quedó sentado y atónito, solamente los seguió con la mirada mientras desaparecían por la puerta y en ese momento sonó su reloj de pulsera anunciando la llegada del nuevo día y de su cumpleaños.

2 de noviembre de 2009

Uno para Halloween


Hace dos días se celebró Halloween, en México. Creo que al pasar de los años se ha ido perdiendo el verdadero significado del día (al igual que la Navidad), y se ha vuelto muy comercial, pero aún conserva el espíritu de la diversión y el esparcimiento. Para estas fechas escribí una historia, para la que me basé en algunas leyendas regionales de mi país de orígen (El Salvador). Espero lo disfruten. Damas y caballeros, con ustedes:

La Historia del Libro Negro

23 de octubre de 2009

Deseos


Dicen que en lo alto de la montaña, nace un río de aguas cristalinas. Nadie realmente ha visto el nacimiento ya que no puede alcanzarse la cima, sin embargo, en el lugar más alto y frío que un ser humano puede llegar hay una cascada. Es tan fuerte y poderosa, que dos personas no podría mantener una conversación aún estando a un brazo de distancia por el intenso sonido que produce el agua al caer, y es tan alta que la neblina que se produce tapa por completo el pico de la montaña y es imposible determinar desde dónde viene el agua, hay quienes dicen que cae directamente del cielo. A los pies de la cascada se forma una amplia y profunda charca que ha medida que se aleja del lugar dónde cae el agua, se mantiene completamente apacible, que cualquier toque que se produzca en su superficie rompería con el equilibrio de ese lugar y se dejaría sentir en todos los puntos del río. Dicen que en verdad es una visión impactante y majestuosa. Algunas personas cuentan que fueron los dioses antiguos los que crearon el nacimiento del río cuando la tierra era aún jóven, para beber de ella mientras controlaban el caos en el mundo, por lo que algunas personas también creen que es agua divina y que concedería un deseo a las personas valientes y guerreras. Sin embargo para poder pedir el deseo se debe pasar una prueba: a la par de la cascada existe una roca saliente, probablemente a la altura de unos seis ó siete hombres. Para subir ahí hay que subir por una serie de rocas en la pared, y no cualquiera puede lograrlo, sólo aquellos persistentes y fuertes de voluntad pueden seguir subiendo... y ya una vez estando allá arriba, hay que dejar de pensar, ¿alguna vez lo han intentado? no es algo sencillo para la mayoría... y sólo aquellos que puedan liberarse de su mente y dejarse llevar por la liviandad de su corazón pueden cerrar sus ojos y dar el salto hacia el vacío. Dicen que cuando estás cayendo, el tiempo se detiene, y lo único que puedes escuchar son tus latidos, y precisamente en ese momento cuando estás escuchando tu propio corazón, cuando realmente eres tu, tu esencia, y estás conciente de ti mismo, es que puedes pedir tu deseo... y de repente solamente sientes cuando caes al agua, y ya nada vuelvo a ser lo mismo. Y ahora bien... ¿ya sabes cual es tu deseo?

7 de octubre de 2009

Canela (fragmento)


Lera...

Una fuerte claridad despertó a Ariel de su profundo sueño. Al principio veía todo borroso y no alcanzaba a reconocer ninguna figura, y al girar la cabeza sintió un fuerte dolor en los músculos de su cuello y se llevó el brazo hacia la nuca, pero entonces también los músculos del brazo. En general, le dolían todos los músculos y articulaciones de su cuerpo, por lo que decidió seguir recostado. Nunca antes le había pasado eso, era completamente nuevo. Y de repente sintió unas inmensas ganas de estirar todo su cuerpo, como cuando antes despertaba y estiraba sus alas para emprender el vuelo. Posiblemente se pregunten ¿qué no le bastaba al Fénix con tomar luz solar? Y es que los Fénix duermen para soñar, pero ahora que es un humano, Ariel necesita dormir y descansar, y al momento que estiró todo su cuerpo (lo hizo primero con desconfianza ya que le dolía todo el cuerpo) descubrió unas de las maravillas de las madrugadas. Llegó a tal estado de relajación después de estirarse que sintió quedarse dormido de nuevo. Pero, algo nuevo lo despertó y lo puso alerta: su nariz detectaba un fuerte olor.

Era un aroma que se le hacía muy familiar, pero no recordaba donde lo había sentido por primera vez. Ese mismo aroma le producía tranquilidad, le arrullaba, le hacía recordar muchos momentos de su vida, le hacía soñar por instantes, con altos y largos vuelos por encima de enormes jardines de flores que se extendían hasta perderse en el horizonte. Era como si miles de pétalos de rosa acariciaran cada centímetro de su piel y lo hacían perderse en un eterno ensueño. Se fue relajando de nuevo cada vez más, hasta que percibió algo más en el ambiente: era una melodía. Pero no cualquier melodía, estaba siendo entonada por una persona, por una dulce voz que le producía paz y de repente se encontró sonriendo sin tener razón aparente para hacerlo, y se preguntó "¿De donde proveniene este olor y esta melodía?" y fue tanta su curiosidad que decidió buscar la fuente de aquellas sensaciones, y a pesar del dolor de sus articulaciones y músculos, se levantó y empezó a buscar por aquel lugar.

Se dio cuenta que el lugar en el que había pasado la noche era el interior de una de aquellas cajas de los humanos, que contenía mucha paja y muchos pedazos de madera puestos de tal menera que impedían que unos hermosos caballos anduvieran libremente por aquel lugar. Sin embargo, a pesar que sintió lástimas por aquellos amigos por su prisión, siguió buscando el lugar de donde prevenían las razones de su curiosidad. Dió más vueltas al lugar y descubrió que la melodía y el aroma venían de detrás de más pedazos de madera. Ariel se acercó cautelosamente a ella y se paró sobre una caja pequeña que había en el suelo para lograr pasar su cabeza por encima de aquellas maderas. Lo que vió lo dejó perplejo: al otro lado se encontraba una jovencita, de cabellos rizados y caidos sobre sus hombros y algunos sobre su rostro, ojos color claro y tez blanca. Entonaba una hermosa melodía (Ariel estaba sorprendido, ya que creía que solamente las aves podían entonar tan dulces notas musicales) y por intervalos se llevaba algo a sus labios.. parecía la corteza de un árbol, y cada vez que la masticaba, el aire se impregnaba con aquel aroma que hacía suspirar a Ariel. Y de repente lo supo: esa corteza, provenía del Árbol de Canela.

3 de octubre de 2009

Palabras (Chat II)

"Es curioso... por más que le doy vueltas en mi cabeza, no encuentro las palabras para expresar lo que siento por vos... es irónico viendo la cantidad de cosas que escribo jeje... quizás sea porque no hay manera de describir un sentimiento, y que quizás sólo pueda ser vivido...

Me la he pasado tan a gusto contigo... hablando con vos, trabajando... molestándote :P

Y llegó un momento en el que ni se porque haya sido... vi algo en tu mirada... talvez un reflejo de tu alma... no se... pero fue algo :P... y siendo un tanto egoísta... quize perderme en esa mirada...

Y es que ver una linda mirada, en una chica tan agradable (molestable) y guapa (vaya que si)... jaja... combinación mortal

Bueno... no mortal... pero la idea se entiende"

Nim

22 de septiembre de 2009

El Espejo en el Espejo: Un laberinto


Michael Ende se ha convertido en unos de mis escritores favoritos. Sobre todo por la forma en la que aborda la fantasía. Sin embargo, en este nuevo libro que acabo de terminar de leer, va más allá de la fantasía y se adentra en el mundo de los sueños. Con un toque más oscuro que sus otros libros, "El Espejo en el Espejo" es una serie de cuentos cortos que son un viaje por el surrealismo que envuelven a los sueños, y que además aborda diversos temas universalmente debatibles, que van desde la política hasta la religión. Además, a medida que se va adentrando en el libro, se van encontrando muchos nexos entre ellos mismos, convirtiendo al libro en una red de sueños en el que todos sueñan con todos. Este tipo de escritos siempre me ha gustado mucho, y en alguna ocasión escribí un cuento en cinco partes, y me basé en estas historias de Ende para su creación. Después de una revisión, se los dejo aquí en una sola entrega, como mi primer cuento largo: Conciencia.

10 de septiembre de 2009

Lera

... Fénix (III)

Nuestro amigo empezó a nadar lentamente hacia aquellas luces que parecían llamarle intensamente. Tardó varios minutos en alcanzar la orilla y todavía más aún en salir del agua, sentía mucho miedo de salir a este nuevo mundo que se le presentaba ante sus ojos. Sin embargo, una sensación de vacío en su vientre le incomodaba y entonces tuvo conocimiento de la sensación del hambre... cuando antes había sido Fénix nunca la había sentido, ya que cuando se sentía cansado le bastaba con volar lo más alto que sus alas le permitieran para bañarse con los rayos solares y así se llenaba de energía y de vigor. Todas estas sensaciones eran nuevas para él, era como si hubiera vuelto a nacer.

Aquella incomodidad fue creciendo, y después de varias horas de vacilación en las que analizó, pensó, caviló todo lo nuevo que le estaba sucediendo, su instinto natural de supervivencia le hizo salir en busca de lo que él consideraba alimento... pero, ¿qué podía comer? nunca antes había sido humano y no tenía idea sobre lo que ellos comen, por lo que pensó en acercárceles a ellos y aprender viendo. Poco a poco fue acercándose a aquellas luces, que vio que salían de unas enormes cajas con agujeros por los que salía la luz... recordó entonces que eran las casas de los humanos, y al dar unos pasos más se encontró con una vereda, y entonces sintió más miedo. Una vez vio pasar a muchos hombres montados sobre unos nobles caballos, los hombres llevaban unas puntas que reflejaban la luz del sol e iban tras de un enorme ciervo, el Fénix había estado contemplándolos venir sentado en la rama de un árbol, pero el temblor que los caballos producían lo obligaron a salir volando de aquel árbol y desde el aire vio como las puntas que los hombres lanzaban atravesaban al ciervo que cayó inmóvil sobre el camino. Tenía mucho miedo de toparse de nuevo con esos hombres ahora que ya no podía volar, y salió corriendo a esconderse tras una enorma piedra que había cerca del camino. Sin embargo, cuando levantó la vista para observar si alguien lo había visto correr se topó con una increible vista: por el camino iba lentamente caminando una mujer, aún muy joven que vestia un vestido celeste un poco por debajo de las rodillas, sus cabellos eran negros y rizados, su piel blanca y sus ojos... ¡sus ojos! él había visto antes esos ojos, solamente que los recordaba azules, y se quedó hipnotizado con aquella visión, de que a pesar de ser de noche, la luna daba la suficiente claridad y la joven mujer reflejaba tanta luz que se hubiera podido distinguir desde las lejanas montañas. La siguió hasta que se perdió entre aquellas enormes cajas luminosas.

Al salir del trance, lo único que pensó fue en seguirla y ya no le importó tener que seguir aquel camino y aventurarse en la ciudad de los hombres, lo único que quería era descubrir el significado de aquella visión. Corrió un largo tramo con todas sus fuerzas pero de repente comenzó a sentir que se desvanecía, nunca antes se había sentido tan cansado y tuvo que parar a escasos metros de la entrada de la ciudad para descansar y recuperar energías. Gruesas gotas de sudor bajaban por sus sienes y caían sobre el suelo. Cuando empezó a recuperar el aliento, vio hacia adelante y se encontró con muchos hombres que entraban y salian de la ciudad y de nuevo el miedo se apoderó de él y corrió a esconderse a una esquina al lado de la entrada. Pero la curiosidad fue más grande y se asomó a observar el interior de la ciudad, y allá entre la multitud pudo distinguir el vestido celeste que le había llamado tanto la atención, y entonces se decidió a correr tras ellas... reunió todas sus fuerzas para volver a correr y más aún para vencer el miedo que sentía y empezó a correr hacia dentro de la ciudad... corrió y corrió y cuando ya se encontró cerca de la multitud chocó de frente contra ella. Esto lo dejó perplejo, era como si ninguna persona lo pudiera ver, aún cuando ellos se habían movido al momento de chocar, pero se recordó de la joven mujer y volvió a correr por entre la multitud, y de nuevo, tenía que pasar entre ellos como si él no existiera para las personas y no fuera más que un obstáculo invisible. Giraba, corría, volvía a girar y luego corría de nuevo para encontrarse con aquel ser que le cautivaba, pero la multitud se hacía cada vez mayor y de un momento a otro se encontró rodeado de gente desconocida que lo pasaba golpeando y arrastrando hasta que cayó de bruces frente a un fuente de agua. Se golpeó fuerte la cabeza y por un momento perdió el conocimiento. Cuando volvió en si, lo primero que vio fue un largo manto negro que se extendía hacia arriba, y cuando levantó la vista vio que era un hombre completamente envuelto en aquel manto oscuro. La capucha le caía hasta la nariz por lo que sólo podía distinguirla esta y su boca, y sus manos las llevaba entre las mangas de la mano contrario. Sentía una presencia lúgubre alrededor de aquella figura y vio como la gente que pasaba al rededor no parecía no verlo a él tampoco, sin embargo, el hombre de la capulla negra bajó la vista (ó eso pareció ya que no se le veían los ojos) de tal manera que parecía ver fija y profundamente, con una mirada fría y oscura... y con una voz seca y tétrica pronunció las siguientes palabras:

- Bienvenido a la Ciudad de Lera, mi pequeño amigo.

24 de agosto de 2009

Fénix (III)

La vida es como un viaje. Vamos viajando a través del tiempo, sobre un suelo cubierto por una neblina y por debajo de un espacio infinito repleto de estrellas. Por momentos vamos simplemente volando, sin tener un rumbo fijo y dejando pasar simplemente cualquier pensamiento. Pero a veces vemos como una estrella se mueve a nuestro alrededor y queremos ir tras ella. Esa estrella es una persona, algún familiar, algún amigo, algún nuevo negocio ó simplemente aquello que queremos lograr. Sin embargo nuestros propios miedos nos obstaculizan la vista y no nos permiten avanzar, y la única manera de vencerlos es atravesándolos. Ahí es donde comienza nuestro viaje y probablemente no lo logremos, pero la experiencia de afrontar una tormenta nos vuelve más fuertes, y si lo logramos, no importa cuanto nos hayamos cansado o cuanto nos hayamos lastimado, simplemente lo disfrutamos como si fuera una nueva vida.

... Fénix (II)

El Fénix gritó aquel nombre, tan alto y claro que le dio fuerzas para vencer la terrible pared de oscuras nubes que le impedían su paso. Al entrar a las tinieblas de la tormenta no pudo ver nada, simplemente se dejó guiar por su instinto, por aquel sentir que le proporcionaba su estrella. Rayos pasaban a su alrededor y un terrible ventarrón le impidía volar por momentos... y fue así como en diversos instantes de su viaje el Fénix pensó en renunciar. Pero ahora ya lo había iniciado y no quería volver atrás, a aquella monótana vida en la que había vivido. Y fue así como a pesar de tener todo en contra, continuó adelante y en el instante en que empezaba a desvanecerse debido al cansancio vio una luz en medio de aquella oscuridad. Y su corazón volvió a latir fuerte y rápidamente dentro de su pecho y aquel arrebato de energía le bastó para surcar el último tramo de neblinas y encontrarse con un enorme espacio dentro de la misma tormenta donde no había viento, ni movimiento, y el único sonido que se escuchaba era el batir de sus alas. Y en el centro de aquella enorme bóveda con paredes de nubes negras, se encontraba un punto brillante. Sin embargo, nuestro amigo no se atrevía a subir, y solamente estaba dando vueltas por debajo de ella.. simplemente la observa y veía como su sombra caía sobre las nubes y creaban figuras extrañas al compás del movimiento del Fénix. Finalmente, y luego de cavilar largo tiempo, decidió arriegarse y encontrarse con aquella estrella, que tanto le había impresionado. Se acercó poco a poco, mientras la luz lo iba cegando.. y cuando lo único que pudo ver fue una luz que lo rodeaba por todos lados, se encontró con que ya no estaba volando y una extraña transformación había tomado lugar: ahora en lugar de dos alas tenía dos extremidades delgadas que terminaban cada una en cinco pequeñas extensiones que podía mover cada una, y en lugar de dos patas con garras, tenía otras dos extremidades parecidas a las que tenía en lugar de alas, pero más gruesas y más largas y que terminaban en unas articulaciones más pequeñas, y ya no tenía plumas, ni pico, pero si tenía cabellos. Ahora tenía la apariencia de un humano. El Fénix había visto un par de humanos a lo largo de su corta vida, por lo que tenía una idea de lo que eran. Se tomó unos cuantos minutos a observar su nuevo cuerpo... pero luego se recordó en donde estaba y volvió a ver hacia el frente y se topó con una mujer que vestía un hermoso vestido color celeste, y tenía unos bellos ojos azules, e iba coronada por un claro cabello lacio que caía sobre sus hombros. En cuanto la vio, se quedó mudo de asombro... ¿era esa mujer la estrella que tanto había seguido?... y dió un paso atrás cuando vio que ella se dirigía hacia él. Ella iba descalza, y pareciera que caminara sobre un tranquilo estanque ya que cada paso creaba una onda que recorría toda la extensión de aquella nueva bóveda infinita. El corazón de nuestro amigo se aceleró y no sabía que hacer, y de repente la tuve frente a si, estaba tan cerca que podía ver su reflejo en aquellas perlas azules. Empezó a respirar rápida y profundamente cuando ella le tomó una de sus manos... aquella sensación era cálida y suave y le generó una paz exquisita, sin embargo, un escalofrío le recorrió su nueva espalda cuando ella acercó sus labios a su mejilla... en aquel momento, él creyó haber tocado el paraíso.. y cerró los ojos. Nunca supo cuanto tiempo duró aquel beso, talvez fue un instante o talvez fue toda una eternidad... para él, el tiempo simplemente se detuvo. Cuando abrió los ojos... ella ya se encontraba frente a él, viéndolo fijamente a los ojos. Lo último que recuerda en su inocente sonrisa... porque después de eso, todo lo que estaba a su alrededor se tornó completamente oscuro y el suelo que antes sentía desapareció y empezó a caer. Quizo batir sus alas para emprender el vuelo, pero ahora ya no las tenía y agitó inútilmente sus brazos. Mientras iba en aquella caída solamente una pregunta pasó por su mente: ¿por qué?.. no entendía, no comprendía por qué estaba sucediendo lo que estaba sucediendo... no sabía si iba a morir ó si iba a vivir, ahora ya no era un Fénix y no sabía si podía volver a renacer alguna vez. Siguió cayendo y siguió cayendo... y cuando ya daba todo por perdido, sintió un tremendo golpe en todo su cuerpo y sintió un profundo frío por toda su piel... había caído en agua. Rápidamente cerró su respiración y empezó a mover sus brazos de nuevo para alcanzar la superficie, guíado por un instinto de supervivencia, pero se iba desesperando cada vez más al no poder respirar por lo que lo que empezó a subir más y más rápido hasta que por fin su cabeza salió al aire y dio un profundo respiro. Lo primero que hizo fue verificar que se encontraba vivo, y luego empezó a descubrir el lugar en el que había caído... pero aquel reconocimiento fue interrumpido cuando su vista se topó con una potente luz que parecía provenir de algunos kilómetros adelante, y alrededor de aquella potente luz había otras luces más pequeñas... si mal no recordaba, eso era lo que los humanos llamaban "ciudad". Su viaje, al parecer, no había terminado... sino más bien, había apenas comenzado.

22 de agosto de 2009

Viva la vida

Una increible canción, un sorprendente video y un hermoso sentimiento para recordar. Un viaje por el surrealismo, una profunda letra y un divino sonido rodean este video. Y sobre todo, porque me hace recordar a una increible persona, que me permitió ver de una manera diferente la vida y me hizo volar por un nuevo mundo lleno de imaginación, de fantasía y de realidad al mismo tiempo.

20 de agosto de 2009

Fénix (II)


Una noche un joven Fénix volaba por encima de las nubes. Era una vista increible, por debajo de él se extendía un manto suave y blanquecino que llegaba hasta el horizonte en donde se fundía con una noche clara, iluminada por la claridad de una luna llena y adornada con el fulgor de millones de estrellas que llenaban el firmamento. No se escuchaba nada más que el aire que rompía el Fénix en su vuelo, y de repente a lo lejos se ve como un punto de luz empieza a moverse, nuestro Fénix lo ve y se pregunta que será ya que nunca en su vida había visto moverse a una estrella. Su corazón comenzó a latir apresuradamente y sin pensarlo, emprendió el vuelo hacia el lugar a donde la estrella se movía. Voló y voló durante horas en una noche que le pareció eterna, seguido siempre por la mirada indiscreta de las demás flores del espacio que habían visto moverse a una de sus hermanas, y poco a poco su murmulló se fue volviendo más fuerte pero el Fénix no las escuchó, todos sus sentidos estaban puestos en aquel lugar a donde se dirigía su compañera. El la seguía y la seguía, moviéndose al compás de la danza que describía su estrella pero nunca la alcanzaba... "¿Por qué no la alcanzo?" se repetía constantemente durante su trayecto, pero lo que nuestro amigo no quería decirse a si mismo era el miedo que lo estaba acosando... si, en lo más profundo de su ser una pequeña nube negra comenzaba a estallar en una tormenta... era su miedo, miedo a alcanzarla, miedo a no saber que pasaría si la alcanzara, miedo a no ser capaz de contenerse ni de contenerla... y fue tanto su miedo que las nubes por debajo de él comenzaron a ponerse turbulentas y a tirar furiosos rayos a la tierra que se encontraba a kilómetros debajo de ellas. Pero el Fénix estaba ciego que no vio venir a la furiosa tormenta que se encontraba frente a él y de repente se vio envuelto por una espesa niebla que le impedía ver más allá del batir de sus alas. Lleno de terror se devolvió sobre su camino hasta llegar a ver de nuevo la claridad de la luna... y un espantoso miedo le sobrevino cuando vio como su compañera pasaba sobre lo alto de aquella furiosa tormenta, de tal manera que si él la quería seguir debía volar por en medio de aquella tormenta. El Fénix dudó y dudó dando vueltas sobre el mismo punto sin decidirse a hacer algo... las estrellas que habían ido siguiendo su camino murumuraban más fuerte entre si que despertaron a la Luna quién vio con dulzura al Fénix envuelto en su desesperación, y le preguntó: "Mi querido Fénix ¿qué es lo que te tiene tan agitado?"... y entonces él le contó que estaba siguiendo a su estrella, a esa estrella única en su mundo y que le había dado todas las fuerzas para partir en aquel vuelo en el que no sabía a donde iba pero que no le importaba saber ya que iba por ella y con ella... pero que en medio de su travesía se había topado con esa furiosa tormenta que le cegaba la vista y que le impedía seguir en su camino... la Luna sabiamente le contó: "el lugar a dónde ella se dirige en un lugar sagrado y las nubes son protectoras de ese lugar, ellas siente la determinación y el coraje del viajante que quiere alcanzar aquel lugar y actúan en consecuencia, esa furiosa tormenta mi pequeño, no es más que el propio miedo que está invadiendo tu corazón"... "¿pero como puedo hacer para que desaparezca y poder cruzar?" preguntó el Fénix... a lo que la Luna le respondió: "la única manera de superar tus miedos es atravesándolos"... el Fénix volvió a dudar y dudar, y siguió volando en círculos siempre en silencio... "está bien", dijo al fin... el Fénix ya se disponía a volar hacia las penumbras de la tormenta cuando la Luna le gritó: "vuela con toda tu determinación y coraje, llena tu corazón con su nombre y te iluminará el camino"... El Fénix pensó acerca de estas palabras y pensó en su nombre... las estrellas en sus murmullos habían mencionado su nombre ahora que lo recordaba... así que se dirigió directamente hacia la tormenta, grusas gotas de lluvia comenzaron a golpearle la cara y el viento soplaba tan fuerte que es más de una ocasión le desvió de su camino... estaba cada vez más cerca que podía escuchar el estruendo de los rayos que partían el cielo y cada vez se acercaba más a aquella negrura... el Fénix cerró los ojos durante un par de segundos y cuando los abrió gritó con toda la fuerza de su alma aquel nombre en el preciso instante en que se aventuraba en aquel bosque de espesas nieblas y caos...

17 de agosto de 2009

Ballet... simplemente hermoso

Ya de por si la danza se me hace una fabulosa expresión corporal de los sentimientos humanos, el ballet se me figura la mejor representación de la sensibilidad, de la belleza y de la ligereza del ser humano. Ver a estas personas realizar tan demostración de grandeza, de sencillez y de sensibilidad una lágrima baja por mi mejilla... son la clara prueba de que el ser humano puede todo todo el tiempo. Decidan por ustedes mismos.

12 de agosto de 2009

Chat =P

23:31:24 Alice dice:
hola

23:33:40 Nim dice:
Hola Alice! cómo estás? =)

23:34:02 Alice dice:
bien, por qué tanta dulzura?

23:34:12 Nim dice:
y por qué no? =P

23:37:17 Alice dice:
oye, quiero hacerte una pregunta

23:37:22 Nim dice:
dime

23:47:23 Alice dice:
si hoy fuera la última vez que hablaras conmigo, qué me dirías?

23:47:30 Nim dice:
te quiero

23:50:43 Alice dice:
me dirías solamente eso?

23:50:55 Nim dice:
asi es... por qué lo preguntas?

23:51:29 Alice dice:
me esperaba algo más

23:53:47 Nim dice:
me preguntaste que te diría si esta fuera la última vez que hablara contigo... te podría decir mil y un cosas, bajarte la luna y las estrellas, llevarte hasta el cielo con mis palabras, pero no sería más que palabrerío, cuando en realidad es eso lo que mi corazón grita por ti...

23:54:59 Nim dice:
se que en este momento no te estoy viendo a los ojos (vaya! que no daría por poder decírtelo en este momento frente a frente?!), pero es lo que me nace decirte... igual y peque por sencillez, pero no me importa, mientras pueda decírte honesta y abiertamente en unas palabras todo lo que generas en mi, esas palabras serían "te quiero"

23:58:36 Alice cerró sesión

00:00:00... riiiiinnnnnngggg... suena el celular de Nim, en la pantalla aparece el nombre "Alice"

9 de agosto de 2009

Una absurda historia de amor (fragmento)

(...)
- ¿Qué? - preguntó ella
Ahí estaba la pregunta. Él la había estado esperando durante un instante que le pareció una eternidad. De un momento a otro algo le había llamado la atención y se encontró observando detenidamente a los ojos a la mujer que tenía en frente. Tantas veces se había encontrado en esa situación y en muchas de esas ocasiones simplemente bajaba la vista o les devolvía una sonrisa, pero esta vez había algo diferente. No lograba discernir que tipo de mirada le proporcionaba su compañera, esperaba talvez una mirada tierna ó talvez apasionada. La conocía apenas de hace poco, pero ya se había convertido en alguien importante para él. La conoció en la escuela. Cuando apenas ella existió para él, tampoco supo que pensar, encontraba una incongruencia en su persona: era guapa, claro que para él era guapa, pero ¿qué hace una mujer guapa en ese salón de números y figuras abstractas? Y de repente en ese momento un pensamiento surcó su mente: ¿y qué si ella le atraía?, años atrás había trabajado igual con otra mujer de la que él pensó se había enamorado profundamente, y quizo declarárselo, sin embargo un pánico terrible le había embargado y al momento que la tuvo presente y en el momento justo no supo articular palabra alguna. Fue un cobarde, nunca se había sentido tan cobarde y patético como esa vez ¿qué habrá pensado ella?... y ¿si esta vez pasaba lo mismo? ¿que pasaría? Esta vez sentía que había algo, aunque sea un rasgo de una bonita amistad, se sentía en confianza con ella y sin temor de revelarle su alma (que la mantenía oculta por miedo a que la hirieran) que no quería arruinarlo. ¿Qué pasaría después si le confesara lo que pasaba por su mente? ¿Qué pensaría ella de él? "Al fin y al cabo ella está bien sin novio", se repetía constantemente para si mismo, "no quiero interferir en su vida", pero ya estaba harto de estar siempre solo, de no poderle decir a una mujer lo que sentía por ella, de no arriesgarse por algo incierto, por algo que supusiera perder algo por conseguir algo muchísimo más grande. Quería superar ese miedo y hacerlo ya. Respiró hondo y reunió todas las fuerzas que su delgado cuerpo podía ofrecer, y en el momento culmen cuando toda la energía estaba dispuesta a ser liberada para cambiar por fin el rumbo de su mundo, dijo:
- Nada
Y desvió la mirada.
(...)

15 de julio de 2009

El libro de las cosas perdidas


David, un pequeño de doce años, acaba de perder a su madre y su padre se ha casado con otra mujer con la que tienen un nuevo hijo. Acorralado por la nueva vida que acaba de iniciar, huye hacia su único consuelo, los libros, a los cuales su madre le inculcó su lectura. Sin embargo, estos empiezan a susurrarle a los oidos y David comienza a ver un nuevo mundo dentro de su cabeza. ¿Qué será este nuevo mundo? ¿Quién será el Hombre Torcido que aparece en sus visiones? Son muchas preguntas con las que inicia este grandioso libro, que aunque a primera vista se vea como un libro de fantasía no está hecho exclusivamente para niños, sino que es un libro también escrito para adultos: una misma historia vista desde dos mundos diferentes. Escrita por John Connolly llena de enseñanzas, fábulas y una nueva interpretación de cuentos clásicos que se entrelazan para formar este nuevo mundo en el que David iniciará su aventura. Viaja junto a gnomos, hombres lobos, cazadores y caballeros en busca de El Libro de las Cosas Perdidas.

"Todo lo que puedas imaginar es real" (Pablo Picasso)

13 de junio de 2009

¿A quién te recuerda?