7 de febrero de 2011

Anvi el Gato

Cuando era pequeño vivía en una casa alejada de todas las del vecindario por un enorme patio que circundaba mi hogar.  Medía un aproximado de 10 metros de ancho aunque a mi corta edad lo convertía en un enorme bosque gracias a los árboles que ahí crecían.  Mi juego favorito de aquel entonces era la búsqueda del tesoro escondido, a todos mis familiares les contaba que en algún lugar del patio de nuestra casa yacía enterrado un tesoro, talvez escondido ahí por la bruja que anteriormente habitaba nuestra casa, aunque el juego terminaba cuando mis tíos ó abuelos se cansaban de buscar conmigo en la inmensidad del patio, y no pocas veces fui regañado por cavar agujeros, abrir grietas en las paredes ó subir a la parte más alta de los árboles, siempre en búsqueda de aquel tesoro.

Precisamente fue en una de aquellos interminables discursos que decidí simplemente salir corriendo al patio a gritar todo mi disgusto por causa de los caprichos de mis padres, ¡cómo si no entendieran que ese era mi mundo! Tenía tanta rabia que del puro enojo saqué fuerzas para empezar a cavar por debajo de una raíz del árbol más viejo de mi casa, recuerdo que el viento soplaba fuerte aquella tarde y el árbol se mecía hacia un lado y hacia el otro, pero yo estaba cegado por la ira, y de pronto... mis manos chocaron con algo duro, mi corazón dio un salto, ¿habría por fin encontrado mi tesoro? escarbé más profundo solamente para descubrir que era una piedra, más decepcionado que enojado empecé a jalar de ella, y aunque era pequeña me costó mucho trabajo sacarla, era como si alguien desde el otro lado estuviera procurando que la piedra no se moviera de su sitio.  Cuando por fin logré arrancarla de su lugar solamente quedó un hueco en la tierra, nada más, sin embargo, vi salir rápidamente de aquel lugar a un gato, ó al menos eso parecía la sombra que proyectaba, me di vueltas para intentar localizarlo, pero por más que lo buscaba solamente lograba divisar su sombra, su sombre se detuvo en una de las paredes de la casa y me acerqué a ella sigilosamente, cuando ya lo tenía muy cerca, a menos de tres pasos largos dio un maullido que me sorprendió mucho, era la sombra quién había maullado, pero esa sorpresa solamente me duró unos instantes, detrás de mi, el árbol más viejo de mi casa se venía abajo y si yo no me hubiera quitado de donde estaba escarbando, en ese momento ya estaría muy seguramente sepultado debajo de él.  Mis padres salieron de la casa muy asustados y solamente me vieron a mi de frente a la pared como si buscar algo con mi mirada, aquella sombra, me había salvado.

Muchos años después, ya que trabajaba y me mantenía a mi mismo en mi propia casa, aquella historia de la sombra de un gato que me salvó de la caída del árbol se fue perdiendo. Al principio cuando conocía a alguien nuevo le contaba aquella anécdota, pero la edad cambia muchas cosas y a todos les parecía que no era más que un cuento inventado durante mi infancia, tantas veces recibí aquella respuesta que incluso llegué a creermela y nunca más volví a contar mi historia.  Durante las noches me parecía seguir viendo la sombra de un gato pasar por mi ventana, pero ya nunca le volví a prestar atención, simplemente me decía "es un gato más".

Hace ya más de un año estalló una guerra civil en este país, es muy peligroso salir por las noches debido al toque de queda que se ha instaurado y solamente la oposición es la que se atreve a deambular por las calles de noche, buscando refugio y provisiones, que aquellos ciudadanos que también se oponían al gobierno les otorgaba gratuitamente a sus héroes.  La canción de cuna de muchos niños se fue convirtiendo poco a poco en sonido de patrullas, disparon, explosiones de granada, y de vez en cuando los gritos de desesperación por aquellos que estaban por morir.  Había noches que ni siquiera yo lograba conciliar el sueño.  Ayer fue una de esas noches.

Estaba tan silenciosa la calle que un mal presentimiento no me permitía dormir tranquilamente, solamente la luz del alumbrado pública entraba por la ventana de mi cuarto en el segundo piso de mi casa, las cortinas se movían al compás del viento ya que duermo con las ventanas abiertas en época calurosa.  A cada minuto recuerdos de días pasados regresaban a mi mente y uno tras otro me hacían revivir viejas emociones, algunos rechazos, unas alegrías, días tristes y solitarios, días de júbilo y celebración, la muerte de mis padres, el día que buscaba un refugio debido al enfrentamiento que tenían ese día el ejército contra la rebelión, sentía que los disparos me alcanzaban al no encontrar un lugar seguro donde permanecer y entonces lo vi... en mi memoria, la sombra de un gato me llamó la atención y recordé el por qué decidí seguirlo hasta un callejón en el que pude esconderme de la zona de batalla.  ¿Habrá sido él? Es curioso, puesto que nunca le di un nombre digno al que muchas veces me había salvado la vida.  Pensé en muchos nombres, incluso algunos femeninos, aunque estoy casi seguro que se trata de un gato y no de una gata, pero ninguno concordaba con lo que aquel ser me representaba, y pensando en eso poco a poco sentí el peso del sueño y entre murmullos en aquel estado en que se está despierto y dormido al mismo tiempo dije: Anvi... Y de repente una fuerte ráfaga de viento me sacó de mi letargo y como si fueran farolas, el alumbrado público se fue apagando uno tras otro hasta dejar en una negra oscuridad la calle.  Afortunadamente ese día la luna estaba más brillante que nunca y poco a poco fue iluminando los edificios alrededor, al percibir este destello de luz, me arriegué a salir al balcón de mi ventana.  Fue hermoso ver iluminados los edificios con una paleta de grises, a muchos talvez los ponga nostálgicos, pero para mi, en aquella imagen, nunca había visto los colores tan vivos, realmente era como si estuvieran vivos, alejados de todo vestigio de la tecnología, no se escuchaba ningún sonido humano, solo el viento a intérvalos regulares, como si todo el panorama estuviera respirando.  "Los humanos pueden construir maravillosas esculturas" pensé, "pero a veces se escapan de contemplar la belleza de la simpleza".  Me seguía deleitando en aquella imagen cuando unas pisadas que apenas se percibían llamaron mi atención.

Al voltear a mi derecha, una enorme sombra avanzaba lentamente sobre la calle, caminaba sobre cuatra patas y al frente se observaban dos enormes ojos verdes.  Poco a poco llegó hasta mi balcón, y su cabeza quedaba exactamente a la misma altura de tal manera que podía observarlo directamente a los ojos.  Un continuo ronroneo se dejaba escapar de aquella figura, todo su cuerpo, a excepción de sus ojos era completamente negro, realmente absorbía todo color, con un poco de temor acerqué mi mano y al momento de tocarlo, mi mano se tornó de un colo negro intenso, sin embargo, la textura de su pelaje era algo que nunca antes había sentido, era algo fuera de este mundo.  "Tu eres Anvi, ¿cierto?" pregunté, y él solamente cerró los ojos y ronroneó un poco más fuerte, como si estuviera diciendo un "si" con su mirada, y entonces no pude contenerme y me dejé caer abrazando su cabeza hasta donde me alcanzaban mis brazos, y aunque en aquel momento todo el color de mi cuerpo se absorbió y se tornó negro, una curiosa livivnada se dejó sentir en mi alma, como si en lugar del color, hubiera sacado de mi todo el dolor y toda la angustia que vivía en aquel momento. Al final sacudió su cabeza para decirme que ya debía partir, asi que lo dejé ir y lo seguí con la mirada hasta que se perdió entre las sombras del parque que se encuentra hacia la izquierda de mi casa, y me fuí a dormir.

Esta mañana, al despertar, encontré todos los cables de electricidad del alambrado público cortados, como si algo enorme hubiera pasado por esa calle la noche anterior.  Todos mis vecinos y los técnicos que habían llegado al lugar se hacían preguntas, ilusiones y explicaciones de lo que había pasado, mientras tanto yo me dirigía a mi trabajo con una sincera sonrisa, me había reunido de nuevo con mi viejo amigo, con Anvi, Anvi el Gato.

6 de diciembre de 2010

Despedida?

El viento soplaba fuerte aquella tarde, tanto que las palabras parecían casi un susurro inaudible, pero ahí estaban ellos dos, viéndose a los ojos comunicándose más con la mirada y las sonrisas que con las palabras, y un toque de nostalgia embalsamaba aquel momento, era su despedida.  Ella, con su cabello suelto, solamente dejaba entrever de vez en cuando su profunda mirada y su dulce sonrisa. Él, con las manos dentro de su abrigo, mantenía su intensa mirada fija en cada uno de los movimientos de su compañera.  Parecía un eterno instante en el que el viento luchaba por separa aquella conexión... hasta que:

- ¿Entonces te vas? - gritó él, haciendo un esfuerzo para que ella lo escuchara
- Ahora mismo -
- ¿Te volveré a ver? -
- No lo sé -

Aquella frase le partió el corazón.

- ¿Vendrías conmigo? - le gritó ella
- ¿A dónde? -
- Al fin del mundo, ir por una nueva vida -

Miles de pensamientos, emociones y sentimientos surcaron por todo su cuerpo, nunca hubiera imaginado que ella le hubiera hecho esa pregunta, y no sabía que responder.

- ¿Me amas? - dijo quedamente
- ¿Qué? - preguntó ella, afinando su oído para alcanzar a escucharlo
- ¿Qué si me amas? - dijo un poco más fuerte
- ¡Habla más fuerte por favor! - le pidió

El viento cada vez soplaba con mayor intensidad, amenazando con devorar todo lo que estaba a su alrededor, los árboles se mecían fuertemente mientras sus raíces crujían dentro de la tierra.  Miles de hojas empezaron a revolotear en torno a ellos envolviéndolos en un remolino de colores y texturas... ellos sabían que el final estaba cerca.

- !¿Me amas?! - gritó finalmente con todas las fuerzas, gritó tan fuerte desde el corazón que ella lo escuchó sin interferencias, sonrió y dijo:
- Somos amigos

Y entonces la fuerza del viento arrancó de sus raices los árboles y de sus cimientos los edificios y todo se volvió negro.  El final había llegado.

.
.
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- ¡Hola! - dijo ella dulcemente - gusto en conocerte - él, le devolvió una sonrisa.

12 de julio de 2010

Koalas



Por fin ha dejado a a todos atrás, corrió por un tiempo que le pareció infinito y atravesó miles de puertas y calles pero al fin sus voces se habían callado, sin embargo, cada cierto número de pasos se volvía a mirar su propio trayecto para gritar en modo de respuesta a aquellos que le hablaban desde sus espaldas y les decía “¡Nunca más quiero volver a verlos!”, “¡Me iré y nunca más me volverán a ver!”, “¡Estoy bien estando sola!” y volvía a correr derramando lágrimas a cada paso que daba.  Y había corrido tanto que ya desconocía el lugar en el que ahora se encontraba asi que se detuvo un momento a observar aquellas nuevas calles que nunca había transitado.  Extráñamente, tanto la calle como los edificios tenían tonos completamente grises, y no solamente ellos, sino también el cielo, los árboles y las formas abstractas que recordaban figuras humanas que pasaban al lado de ella, y cada vez eran más.  Caminaban una tras de la otra en ambos sentidos de las aceras y hablaban en murmullos, aunque en un idioma que no reconocía, no alcanzaba a divisar sus rostros ya que estaban cubiertos por una sombra que solamente permitía reconocer lo blanco de sus ojos y tuvo miedo, puesto que aquellos ojos la miraban fijamente, y volteó a sus alrededores y sintió una enorme fuerza que se cernía sobre ella cuando todas las miradas se dirigían a ella, y lo único que supo hacer fue salir corriendo.

Corrió y corrió, más aún que la primera vez, más allá de aquellas lúgubres calles pero lo único con lo que se topó fue con edificios cada vez más extraños, cada vez más altos, más delgados y más curvos que se cerraban en el cielo y desde cuyas ventanas más ojos melancólicos la observaban, ahí, no había sombras caminando por las calles, pero un frío le empezaba a calar hasta los huesos y pequeñas gotas de agua empezaban a brotar desde el pavimento resquebrajado y sus pies ya comenzaban a congelarse debido a la humedad.  Asi que se sentó para frotarselos con las manos y apagó un grito cuando se dió cuenta que no sólo sus alrededores eran de tonalidades grises, sino que ella misma también había perdido todo color, y lloró, y junto con ella todos los edificios comenzaron a oscilar y a gemir junto con ella y el cielo se abrió y cayó una fuerte lluvia.

Cuando por fin se hubo serenado, la lluvia dejó de caer y empezaron a crecer unas ramas secas de entre las grietas del pavimento y de las paredes de los edificios, además crecieron unos faroles que vinieron a alumbrar un poco aquel tétrico paisaje.  Y entonces lo vió, trepado sobre una de aquellas farolas, había un oso de peluche, aunque le pareció extrañó el por qué un oso de peluche estuviera colgado de una farola, pero entonces se movió, lenta pero seguramente hasta alcanzar la farola que estaba a una gran altura.  Ella, preguntó: “¿Qué eres?” y una voz desde la siguiente farola le respondió “Soy un koala”, sorprendida volteó a ver y se encontró con el mismo koala, mientras que al regresar la vista a la primer farola el koala que había visto segundos antes ya no estaba, y volvió a preguntar: “¿Cómo te llamas?”, y de nuevo, desde una farola aún más lejos, la misma voz respondió “Kamir, ¿y tu?” y al fijar la vista en aquel lugar Kamir ya había vuelto a moverse de lugar, “Mi nombre es Are” respondió y se acercó de nuevo a la farola, y así fue como inició el juego.  Are hacía una pregunta y una voz desde la siguiente farola le contestaba, y asi fueron caminando, Are ya sonreía con aquel juego asi que cada vez hacía más preguntas y más rápido, ahora ya corrían.  “¿De dónde vienes?”, “Del lejano Reino de las Hadas”, “¿Tienes familia?”, “Mis padres y mi hermana”... asi recorrieron muchas calles y las farolas cada vez eran diferentes, algunas de estilo victoriano, otras de la época del bárroco, otras muy modernas con placas fotovoltaicas en su cima, otras simplemente de madera, pero Are no se percató de aquello, estaba tan emocionada con el juego, que no se dio cuenta que poco a poco los edificios iban desapareciendo y las farolas se iban convirtiendo en árboles que eran iluminados por enjambres de luciérnagas.  Y así hubiera seguido si no hubiese preguntado “¿Por qué estas aquí?” y una voz le respondió desde lo más lejano de la vasta llanura que se cernía ahora frente suyo “Para guiarte” y se detuvo de repente.  Aquel valle se extendía hasta perderse en una inmensa línea negra con el cielo nublado, ni un árbol, ni un cerro, ni una montaña, ni siquiera un lago ó un río, todo era tierra plana hasta donde la vista alcanzaba, volteó a ver para regresar a la ciudad, pero a sus espaldas se encontró con el mismo paisaje desolado y volvió a sentir frío.

Cuando por fin salió de su conmoción, vió a todo su alrededor para cerciorarse del lugar en el que se encontraba y no divisó ni un alma.  Entonces dijo “¡Hola!” y de sus espaldas una voz jóven le respondió “¡Hola!”, como no era la voz de Kamir se sorprendió y se dio la vuelta, frente a ella se encontraba un joven, más o menos de su misma edad, pero iba vestido de tal forma que lo único que pasó por su mente fue “Qué raro es”.  Iba vestido con un pantalón de cuadros, una camisa negra cuya manga izquierda era más larga que la derecha y con muchos jirones que delataban una camisa interior que tenía dibujadas muchas esferas de muchos colores, tenía tiras de cabellos de color verde y dorado, y llevaba la cabeza coronada por un alto sombrero de copa con un As de espadas en él.  “Ho... hola” volvió a decir quedamente Are esbozando una leve sonrisa, “¡Hola!” respondió el muchacho “es un gusto haberte encontrado, nunca creí que el despistado de Kamir lograra encontrarte, sobre todo con tantas chicas grises que pasan hoy en día por estos rumbos ¿por qué no te pones algo de color?”, “¿Cómo lo hago?” preguntó Are, “pues, talvez podría funcionar sonriendo” y el muchacho le sonrió amablemente que Are sólo pudo responder con una sincera sonrisa y como por arte de magia, los colores de su ropa, de su piel y de su cabello volvieron a existir y nuna antes los había visto tan vivos como esta vez, ahora Are tenía una sonrisa de oreja a oreja.  “Eres un hermoso color rosa... ” le dijo... “¡Ah! perdona mi falta de etiqueta, aún no me he presentado, mi nombre es DeLarge” e hizo una reverencia, “y creo que ya conociste a... “ y se volteaba a sus espaldas “a... a... ¿dónde se habrá metido?”, “Aquí estoy” contestó Kamir asomando por uno de sus hombros, “un gusto en conocerte también Are” prosiguió, “nosotros fuimos encomendados para guiarte hasta el castillo de El Escritor”, “¿El Escritor? ¿Quién es él?”, “No lo sabemos” respondió rápidamente DeLarge, “¿Cómo? Explícate” ordenó Are... “Bueno...” dijo titubeando DeLarge “tanto Kamir como yo fuimos imaginado con el único propósito de guiarte hasta él, a pesar que no sabemos ni siquiera qué camino tomar ni quién realmente es él”, “¿Y cómo piensan guiarme entonces?” decía ya con un tono de impaciencia, “Se supone que tu debes mostrarnos el camino”, “¿Yo? ¿Cómo se supone que debo hacer eso?” y fue entonces cuando le fue revelado un gran secreto: “El camino debes crearlo tu, con el poder de tus palabras” respondió sabiamente Kamir.  DeLarge la veía con gran expectativa como si esperara un gran suceso, Kamir mientras tanto, esperaba pacientemente. Are no sabía exactamente qué hacer, muchas ideas pasaban por su mente, pero muchas le parecían absurdas... ¿dónde conseguiría un pincel tan grande para pintar todo aquel lugar?, así que se decidió por la idea que consideraba más cuerda: cerró los ojos y dijo en voz alta: “veo un inmenso prado lleno de pasto verde” y abrió los ojos.

Lo primero que observó fue el mismo cielo gris y la misma línea negra en el horizonte y se decepcionó de que su idea no funcionar... al menos a la primera, ya que al bajar la vista observó como el pasto iba creciendo lentamente desde la planta de sus pies, era un pasto realmente verde lleno de vida y a medida que su emoción iba en aumento, el pasto crecía cada vez más rápido hasta que se perdió en el horizonte.  Volteó a ver a DeLarge y a Kamir que veían igual o incluso más sorprendidos aquel nuevo paisaje, asi que volvió a cerrar los ojos y recitó: “Ahora veo muchos árboles frondosos cuyo fruto es un delicioso manjar, dulce y cítrico a la vez...” y mientras hablaba los árboles comenzaban a nacer desde lo profundo de la tierra, los cerros y montañas empezaron a poblar el horizonte, con enorme puntas llenas de nieve en los picos más altos, cada hoja de los árboles eran diferentes y no se repetían sus formas hasta el infinito, y cada copa era de un color diferente, de todas las tonalidades que se podían imaginar, y entre ellos empezaron a emerger muchas criaturas, desde nuevos koalas, monos de color plateado, colibríes que zumbaban por todos lados... y del suelo brotaban hermosas rosas de color carmesí, algunas azules, otras verdes... incluso una que otra blanca... y Are dijo finalmente “Y el cielo está coronado por un eterno atardecer que lo habitan inmensas nubes de color rosa pastel”... al decir esto abrió los ojos y ante ella vió el paisaje más hermoso que había imaginado hasta ese momento... las cataratas brillaban cuales espejos por la intensa claridad del agua, aves con colores del arcoiris surcaban los cielos y una pequeñas criaturas iluminaban aquel atardecer, y no tardó en reconocerlas... eran las hadas que habitaban en sus sueños.  DeLarge dijo pausadamente “Es tal como lo recuerdo”, “Es muy hermoso Are, este, es el poder de tu palabra” continuó Kamir.  Are ahora era ahora la criatura más contenta que se pudiera encontrar en aquel lugar... pero rápidamente recordó “Entonces, ¿cuál es el camino?”, DeLarge, saliendo de su ensueño, sonrió de oreja a oreja y haciendo de nuevo una reverencia dejó ver lo que se encontraba hacia sus espaldas diciendo soberamente “Bienvenida al Camino de Polvo de Estrellas” y de sus pies nacía un pequeño arroyo, pero en lugar de llevar agua llevaba un polvo brillante, muy brillante y allá donde se acumulaban nacían pequeñas estrellas, luego enormes galaxias espirales, y a medida que se alejaba, el río se iba ensanchando y serpenteaba a lo largo de la pradera y se perdía detrás de las montañas, pero detrás de ellas se divisaba un intenso fulgor verde.  “Aquel destello verde es la morada de El Escritor, es allá donde debemos dirigirnos” dijo Kamir, “¿Para qué?” preguntó Are, “Desde hace mucho tiempo que quiere hablar contigo, así que nos encomendó esta tarea, ni siquiera el más furioso huracán es capaz de detenerlo”.  “Ahora si me permites Kamir” dijo DeLarge, “es hora de guiar a nuestra invitada” y le extendió su brazo para que se asiera de él, Are no lo pensó dos veces y juntos se pusieron en camino sobre el Camino de Polvo de Estrellas en dirección hacia el Castillo Verde que descansaba por debajo del sol, e iban siempre acompañados por un ejército de nubes rosas en el firmamento.

14 de junio de 2010

P**n***a A**

Existe en mi cabeza una historia que desde hace muchos años quiero contar y por fin hoy me he decidido en empezar a escribirla asi que me siento sobre mi cama con la espalda apoyada sobre mi siempre fiel almohada que descansa sobre la fría pared de concreto de mi habitación.  Fría debo admitir, porque el aire acondicionado a empezado apenas a refrescar mientras afuera se libra una intensa batalla entre la humanidad y el verano.  Apoyo mi computadora sobre mis rodillas, abro el editor de textos y empiezo a escribir:

"Existe en mi cabeza una historia que desde hace muchos años quiero contar y por fin hoy me he decidido en empezar a escribirla asi que me siento sobre mi cama con la espalda apoyada sobre mi siempre fiel almohada que descansa sobre la fría pared de concreto de mi habitación.  Fría debo admitir, porque el aire acondicionado a empezado apenas a refrescar mientras afuera se libra una intensa batalla entre la humanidad y el verano.  Apoyo mi computadora sobre mis rodillas, abro el editor de textos y de repente escucho un ruido en mi habitación.  Es un ruido extraño, lejos del sonido del aparato que enfría el espacio interior no hay ningún otro elemento que interfiera, es algo parecido al 'crac' de una rama seca... le resto importancia y sigo escribiendo, pero pronto 'crac' se escucha de nuevo aquel ruido.  Inspecciono con la mirada cada ínfimo espacio de mi habitación, y justamente cuando alejo la mirada del centro de la pared que está frente a mi, lo percibo, un minúsculo punto verde que minutos antes no existía, regreso la mirada y ya no está, quita la mirada de ahí y aparece... comprendo entonces que el punto solamente se ve cuando no lo veo.  Guardo en mi memoria la posición de aquel punto y me levanto a observarlo.  De cerca no se ve como un punto verde, es algo que nunca he visto en mi vida: es una circunferencia, de eso no hay duda, pero es una circunferencia que no está sobre la pared sino que parece que está suspendida unos milímetros de ella, sus bordes son verdes aunque no logro apreciar el espesor de estos y todo lo demás es completamente blanco, de un blanco frío que con sólo acercarme logro percibir la gelidez que emana desde su centro.  Coloco el dedo de mi mano derecha sobre él e intento moverlo, pero no lo logro, al contrario, alargo aquella figura con mi dedo, asi que coloco mi otro dedo y comienzo a hacer aquella pequeña figura geométrica más grande, cada vez más grande que sus dimensiones se escapan de mi control y empiezan a llenar cada centímetro de las paredes de mi habitación, el viento se vuelve cada vez más frío por lo que rápidamente tomo un abrigo de mi closet antes que aquella figura geométrica lo engulla con su blanco resplandor.  El suelo también comienza a transformar su textura, de una superficie dura a una muy blanca en el que se hunden mis pies, entonces lo noto: estoy parado sobre nieve.  Al rededor de mi comienzan a aparecer muchos pinos de las montañas, y una especie de monos árticos juegan en ellos quebrando ramas mientras saltan de un pino a otro.  A lo lejos se divisan las enormes montañas heladas con picos que se pierden entre las espesas nubes que cubren el cielo.  Ya no escucho más el aire acondicionado de mi habitación, ni siquiera la misma atmósfera, es como si estuviera en otro mundo.

"Ahora estoy caminando a través de aquel bosque poblado de pinos y no he encontrado ni un alma.  Los monos árticos me siguen desde una distancia prudencial, no se si me tienen más miedo de lo que yo les profeso a ellos, pero no quiero averiguarlo, al menos no ahora, lo único que quiero es escontrar algún vestigio de civilización.  Por fin lo encuentro: es un camino entre la nieve, aunque parece que no ha sido usado en mucho tiempo, aún conserva su forma y en una de sus orillas aún se encuentra un viejo letrero de madera que indica una dirección y sobre él logro distinguir algunas letras: P**n***a A**, las demás ya no se logra adivinar cuales eran.  Al menos esto me dice que aún me encuentro en mi mundo, ya que usan las mismas letras que yo conozco.  Camino en aquella dirección y no tardo en toparme con una enorme mansión hecha de madera, tétrica y acogedora a la vez, y de cuando en vez se tuerce de un lado hacia otro crugiendo por todo lo alto cuando las maderas se mueven.  Ni siquiera tengo tiempo para tocar la puerta cuando esta se abre inmediatamente como si supiera que yo quiero entrar, aún un poco desconfiado entro y detrás de mi la puerta se cierra dejando atrás el ruido de la nieve que cae y el congelante viento que empezaba a roer mis huesos.  Dentro se respira un aire cálido, aunque la chimenea no está encendida, se infla y se desinfla al compás de una respiración, es como si la casa estuviera realmente viva.  La sala principal es mucho más pequeña de lo que suponía, al igual que las demás habitaciones, excepta la última, cuya puerta, la más nueva de toda la casa se encuentra al final del pasillo y al abrirla, me da el paso a una enorme biblioteca, con estanterías de libros que se elevan hasta el cielo, donde se pierden en la oscuridad donde la luz de las antorchas que cuelgan en las columnas no alcanza a iluminar.  Es una habitación perfectamente simétrica: una circunferencia, y en su mero centro hay una silla, y sobre la silla una hermosa dama vestida en las mejores galas que he visto en mi vida, su mirada es cautivadora y lo único que encuentro a hacer es perderme en ella, porque la tiene dirgida hacia mí, el espacio está cargado de un suave perfume que tranquiliza lo más profundo de mi ser, y mis oidos se deleitan con el dulce tono de su voz que me dice:

- Bienvenido... te estaba esperando..."

3 de mayo de 2010

Algunas reflexiones

Llevamos apenas cuatro meses de este año 2010, y curiosamente en las últimas dos semanas me han pasado más cosas (interesantes obviamente), que en todo lo que va del año.  Como hoy mismo lo definí, este fue mi semestre yogurt (chiste local), y es que desgraciadamente para mi, me apagué.  No sobresalí en mucho, y en muchos aspectos pasé desapercibido, además, en lo que supuse que saldría ver y sería reconocido, no lo fue... en fin, todo eso fue mi percepción y lamentablemente es la que pesa más sobre mi que incluso la de los demás.  Sin embargo, de todo esto, salieron cosas buenas, y me gustaría iniciar este nuevo periodo con un par de reflexiones:
  1. Es imposible entender a las personas, yo soy persona, ergo es imposible entenderme a mi mismo.  Cuando creí que empezaba a entendar a algunas personas, incluidas yo, cuando pensaba que ya había superado ciertas étapas oscuras de mi vida, reaparecieron, podría casi que decir que en el peor momento.  Primer punto a aprender: a vivir con mis defectos pero sobre todo con mis virtudes ya que forman parte importante de mi y de todo lo que gira a mi alrededor.
  2. El que mucho abarca poco aprieta.  Este dicho queda como anillo al dedo con mi vida académica.  Intenté acaparar muchos proyectos, muchos trabajos, muchas nuevas ideas, que fueron tantos, que me quedé como bien lo dije, en el intento.  No terminé ninguno (ó al menos no como me gubiera gustado hacerlo) y quedaron inconclusos algunos ya llenándose de polvos.  Segundo punto a aprender: hacer por lo menos un sólo trabajo a la vez, pero bien hecho.  Así que durante estos mese siguientes tomaré solamente un par de ideas y las iré desarrollando paulatinamente.
  3. Me resisto al cambio.  Este es uno de los puntos que más me ha costado reconocer, sobre todo porque siempre me he "considerado" como alguien abierto a nuevas ideas y que no se queda fijo en ningún lugar, sin embargo, la malancolía y la nostalgia forman parte de mi (ó mejor dicho, las he hecho parte de mi) que me cuesta mucho desapegarme de ciertas cosas.  Tercer punto a aprender: el mundo sigue girando y la vida continúa, el cambio es algo intrínseco al ser humano, asi que lo más seguro es que incorpore nuevas cosas a mi vida, sobre todo, creo que será algo relacionado con el arte.
  4. El amor no es complicado, amar no es complicado, el que lo vuelve complicado soy yo.  No existe un libro "Love for dummies" ó un "Manual del Viajero Intergaláctico para las Relaciones con los Humanos", amar, más que una palabra, es un verbo y por lo tanto solamente se llega a conocer a través de la acción.  Definitivamente este punto es lo que ha dado más de comer a mi cabeza estos últimos meses, y creo que ahí radica el asunto, alimenté mi cabeza pero no mi corazón.  Cuarto punto a aprender: el amor es acción.
No se que me depare el futuro con estos puntos, pero sea lo que sea, quiero divertirme =).  Y para cerrar este post, les dejo la siguiente canción, disfrútenla.

7 de abril de 2010

Any

Any está riendo burlonamente.  Migajas escapan de su boca y caen sobre sus pequeñas víctimas a las que acaba de quitarles el almuerzo, ellos tiemblan de miedo ante él porque los tiene encerrados contra la pared en una esquina.  Any tiene un cuerpo grueso y es de mayor tamaño que sus compañeros de clase por lo que aprovecha para abusar de ellos quitándoles su dinero ó su comida, burlándose de ellos y utilizándolos como sus esclavos para sus propios beneficios, como la vez que robó los exámenes finales que le correspondían a su salón, directamente de la sala de su profesor.

Any llega a su casa, y empieza a temblar.  Sus hermanos mayores abusan de él, lo convierten en su esclavo y víctima de sus bromas más pesadas, Any está paralizado frente a la puerta de su casa, no quiere entrar, pero no tiene otro lugar a donde ir, no tiene amigos ya que abusa de todos ellos, se siente solo.  En ese momento la puerta de su casa se abre de golpe y su padre le grita que entre a su casa, detrás de él sus hermanos rien irónicamente.  Any corre rápidamente hacia su cuarto y lo cierra inmediatamente, ahora que está solo ya puede dejar correr libremente sus lágrimas, encender a todo volumen su estéreo y ahogar sus gritos bajo la almohada.  Grita su odio contra su familia, contra su mundo, contra si mismo, y pide al cielo fuerzas para destruir a todos aquellos que le causan tanto dolor.  Abajo, en la sala, su familia simplemente pasa por alto aquel ruido que sale de la habitación de Any, ya es cosa de todos los días.

De repente se hace silencio dentro de la habitación y las luces bajan, un redoble de tambor se deja escuchar mientras que dos potentes luces empiezan a circular alrededor de su cama y una voz grita:

- !Y en esta esquina... con 160 libras de peso, desde los confines del fin del mundo donde la luz de Rigel baña las amplias campiñas de Formosa, Many el quebrantahuesos Salvaje!

Any saca la cabeza de debajo de su almohada y se asusta al darse cuenta que en medio de su cuarto un cuadrilátero de box ha crecido dejando su cama en una de sus esquinas, las paredes ahora parecen tan lejanas que apenas alcanza a distinguir la puerta y la única ventana que da al patio y sus alturas han multiplicado cuatro, casi cinco veces su tamaño original y de ellas cuelgan unas macetas de las que nacen unas personas vestidas de payasos, domadores de animales, malabaristas, gente que escupe fuego, jirafas, hipopótamos, leones, parece como si todo un circo ha venido a ver esta gran pelea que toma lugar en el cuarto de Any, todas gritan y vitorean el nombre de Many.  Any finalmente se para sobre el colchon de su cama y alcanza a ver que en el centro del cuadrilátero está escrito el nombre Carnival.  El anunciador viste un largo traje negro con algunos adornos color carmesí, una nariz largilucha al igual que su bigote, un alto sombrero de copa y como micrófono utiliza un bastón que tiene incrustada una piedra roja en una de sus puntas.  Cada vez que sonríe, un brillo dorado se escapa de su boca. Se acerca a donde se encuentra Any y se presenta:

- Mi nombre es All, mi querido amigo, y viajo por todo el universo buscando a los luchadores más fuertes vivos ó muertos y llevo este espectáculo a todas las habitaciones del mundo.  Pero hoy, mi pequeño, he venido a hacerte una oferta, hoy te concederé un deseo, asi que dime: ¿qué es lo que más quieres en la vida?

En ese momento, el techo de su cuarto se quiebra y se levanta y desde arriba aparecen tres enormes monstruos con enormes músculos deformes, y cada uno lleva los ojos de sus hermanos y su padre. Any vuelve a sentirse indefenso y con mucho miedo, asi que sin pensarlo inmediatamente responde:

- ¡Quiero ser poderoso, quiero poder destruir a todos aquellos que me hagan daño!

- Entonces ven conmigo. - dice All.

Una plataforma metálica baja del cielo hasta el piso del cuadrilátero, All y Any se suben en ella y la plataforma vuelve a subir al cielo.  Mientras asciende, la euforia del público aumenta pero ahora vitorean a Any, lanzan fuegos artificiales y entonan canciones de triunfo.  Many hecha maldiciones a diestra y a siniestra pidiendo la revancha por los mismísimos dioses del círculo de Orion, la plataforma sigue subiendo hasta que desaparece en la oscuridad del cielo.  Abajo, en la sala, su familia escucha algo extraño, por primera vez escucha silencio que proviene de aquella habitación, suben y tiran la puerta de un golpe, el cuarto está vacío, lo único que queda es el dinero que aquel día Any había quitado de sus compañeros.


23 de marzo de 2010

Diálogos (I)

El: hoy descubrí que soy alérgico.
Ella: ¿a qué?
El: no se, solamente se que soy alérgico a algo.
Ella: solamente falta que te digan que eres alérgico a mi (risas).
El: no lo creo... pero, ¿sabes quién si lo es? mi corazón, si vieras como salta el ingrato cuando te ve.
Ella: ...

13 de marzo de 2010

Muñeco de trapo

Triste es tu historia muñeco de trapo:
juraste proteger la flor hermosa
de las hordas del Maligno Rey Sapo
que lucha por hacerse con tu rosa.

Experto en lucha, defensa y sopapo,
y en alfiler con técnica famosa,
vestido con tan solo un viejo harapo,
llegaste así ante la Gran Mariposa.

Juraste con tu vida proteger
pero tu mismo te has condicionado,
cumple ó tu pena será perecer:

"No acercarte nunca a aquel ser preciado".
Muñeco de trapo es triste leer
que de tu rosa te has enamorado.


9 de marzo de 2010

Some

Some está llorando, sus padres discuten y sus hermanos se golpean.  Se esconde debajo de la mesa donde nadie pueda escucharla ni verla llorar, cierra los ojos y escucha como las sillas y las cacerolas vuelan por los aires y se estrellan contra las paredes, ya no sabe si lo que escucha es su casa ó un campo de batalla, el sonido metálico de las sartenes suenan como rayos y Some se empieza a imaginar bajo la lluvia en un llano repleto de pasto verde sin nadie alrededor, deleitándose viendo la tormenta eléctrica que cae de las nubes y entonces empieza a bailar.  Algo se mueve debajo de la mesa, la madre lo ve y saca a la criatura de debajo de ella, las nubes entonces la envuelven rápidamente y se convierten en las paredes y techo de su casa.

- ¡¿Así que ahí estabas?! - le grita su madre - deja de llorar y empieza a limpiar todo el desorden que han hecho tus hermanos - le sigue gritando mientras le mueve el brazo de aquí para allá lastimandola, pero Some permanece callada - ¿Y qué? ¿No dirás nada? - le replica su madre, Some solamente la ve mientras más lágrimas brotan de sus ojos.  Su madre entonces le da una cachetada y la tira fuera de la casa.

Some no sabe que hacer, asi es todos sus días, ya está cansada de vivir así, desearía irse de ahí y encontrar por fin su paraíso donde pueda bailar hasta el cansancio bajo la lluvia que la moja de pies a cabezas.  Los odia, odia a su familia, a sus hermanos, y a sus vecinos si los tuviera, pero en medio de aquel desierto en el que viven, no vive un alma en cien kilómetros a la redonda.  Quiere gritar al cielo que la liberen, pero tiene miedo que su familia la escuche gritar así que grita para sus adentros.  Entonces, de repente del horizonte de la carretera que pasa frente a su casa, ve unas luces que se van acercando lentamente y escucha una melodía de acordeones y cajas de música.  Mira asombrada aquella masa negra que poco a poco va tomando forma y descubre que son varios carruajes tirados por caballos y tanto atrás como adelante y en medio de los carros, malabaristas saltan de un lado a otro, mientras los funambulistas cruzan los cables que unen algunas carrozas, animales exoticos desfilan y bailan al son de los movimientos de sus amaestradores.  Los cables de energía eléctrica que viajan paralelos a la carretera cobran vida y empiezan a nacer de ellos focos de miles de colores que adornan el camino de la caravana.  Elefantes, leones, jirafas, monos y otros animales desfilan frente a Some haciendo piruetas, gestos y malabares para su diversión.  Some empieza a jugar con ellos, pero entonces hace su entrada la carroza más majestuosa de todas, adornadas con rosas negras y tirada por dos caballos negros con sus ojos rojos.  Se detiene precisamente frente a Some y ella alcanza a leer por encima de la puerta de la carroza "Carnival".  La puerta de la carroza se abre y de ella, desafiando toda lógica, surge un hombre larguilucho casi del doble de alto que la carroza, vestido con un traje negro y una camisa blanca, adornada con una faja roja y un corbatín de color carmesí.  Va coronado con un alto sombrero de copa y en su mano sostiene un bastón con una piedra roja incrustada en una de sus puntas.  Some tiene que ver al cielo para ver su rostro, mientras él se agacha para estar a su altura y le dice mientras juega con su largo bigote negro que está debajo de su afilada nariz:

- Hola Some, gusto en conocerte, mi nombre es All y soy el gerente de este enorme carnaval.  Vengo desde una lejana tierra desde donde escuche tus gritos de desesperanza y por eso he venido a visitarte y concederte un deseo, asi que dime: ¿qué es lo que más quieres en la vida? - le pregunta finalmente mientras le ofrece una reverencia.

Some no lo piensa tanto, había querido gritarle al cielo que la liberara, asi que volteó a sus espaldas para ver su casa.  Esta ya no era una casa, sino que se había convertido en una fortaleza, con alambra electificado sobre sus paredes y una enorme fosa llena de cocodrilos circundándola, en las torres veía a sus hermanos sostieniendo una escopeta apuntándose directamente, mientras que del centro surgian explosiones y salían volando fragmentos del televisor, de la radio, de los utensilios de cocina y la bandera subía y bajaba constantemente cambiando en cada ocasión, alguna vez era la cara de su padre y luego la de su madre.  Some ya estaba harta de aquella eterna batalla y dijo:

- Quiero escapar de aquí.

All sonrió y el brillo de un diente dorado se escapó de su boca.  Extendió su mano hacia Some y dijo:

- Entonces, ¿vendrías conmigo?

- Si - respondió

Some tomó la mano de All y empezó a subir las escaleras del carruaje.  Todos los miembros del carnaval hicieron fiesta, gritaron, bailaron alrededor de la carroza mientras tanto Some como All desaparecían entre las tinieblas del interior.  Se cerró la puerta y solo se dejó escuchar una carcajada que procedía desde dentro, la caravana entonces volvió a caminar y desapareció en el otro extremo de la carretera, mientras los cables de luz y la antigua casa de Some volvían a la normalidad.  La familia salió finalmente pero lo único que encontraron fue el listón del cabello que aquel día traía consigo Some.


24 de febrero de 2010

La Espina

En una aldea en el bosque, hace algunos años, vivió un joven elfo. Era fuerte y valiente en las batallas e inteligente y listo para resolver los problemas, era amado por los habitantes del bosque, pero desde que era pequeño no dejaba que las personas se acercaran a él.  Nadie lo sabía, pero cuando el joven elfo era apenas un niño, en cierta ocasión, intentando alcanzar una bella rosa que es encontraba en medio de un jardín de cardos, tropezó antes de llegar a ella y una espina le atravesó su ropa y se clavó en su corazón, el dolor fue indescriptible, y lo único que hizo fue levantarse darse media vuelta y regresar de donde había partido, sin haber alcanzado su rosa.  Cuando estuvo de regreso en su hogar, y cuando nadie lo viera, intentó sacarse la espina, pero tan solo de tocarla revivía el intenso dolor que le produjo aquella caida y sus consecuencias.  Y prefirió dejarla ahí.  Sin embargo, cada vez que abrazaba a algún familiar ó amigo, aquella espina volvía a ser tocada, y el dolor revivido, pero peor aún, la reacción ante el dolor hacía que aquella misma espina lastimara a la otra persona.  Y así, creció en soledad, sin querer acercarse a nadie ni que nadie se acercara a él intentando evitar su propio dolor y el dolor para los demás. Se enfocó en las batallas y en las artes, y nunca antes se había visto alguien tan diestro con el arco ni tan apasionado con la música como aquel elfo, por las mañanas practicaba con el arco y por la tarde tocaba la flauta, pero al llegar la noche, el silencio se cernía a su alrededor y le impidían conciliar su sueño, y cuando al fin dormía, los fantasmas llamados amargura y angustia visitaban sus pesadillas.

Un día, mientras tocaba dulcemente la flauta en un claro del bosque, una joven y hermosa elfa se acercó por sus espaldas, inquieta por descubrir de donde provenía aquella dulce melodía, se acercaba lentamente al claro del bosque en dirección a nuestro joven elfo.  Apenas iba a saludarlo cuando un fuerte rugido rasgó el cielo y un enorme dragón bajó directamente hacia ella, para tomarla entre sus garras, él al ver aquello, rápidamente sacó su arco y una flecha y apuntó hacia las garras del dragón, y este cuando sintió el dolor en su pata derecha, soltó a nuestra joven desde lo alto, pero nuestro héroe fue rápido y recibió en sus brazos a la damisela.  Ella estaba muy asustada, y lo único que sintió hacer fue abrazarse de su liberador, pero desgraciadamente aquella vieja espina rozó directamente el corazón del joven y se apartó bruscamente de ella, asustándola.  Y salió corriendo sin decir palabra alguna.  Durante los dias siguientes se volvieron a ver, y a pesar que él nunca permitía que ella se le acercara, se fueron conociendo y haciéndose buenos amigos, hasta tal punto que en más de una ocasión fue él el que quería estrechar entre sus brazos a su nueva amiga, pero en el momento en que pretendía hacerlo, recordaba su espina y daba un paso atrás, y se sentía triste al observaro como ella y otros amigos si se abrazaban en señal de amistad, cuando él simplemente no quería dada su condición.

Pero una noche, mientras luchaba contra sus antiguos fantasmas que desde la niñez lo atormentaban, decidió que ya no quería seguir viviendo así, así que tomó su espada en su mano izquierda y su escudo en su brazo derecho y luchó ferozmente contra aquellos fantasmas hasta derrotarlos.  Cuando despertó, aún envuelto en sudor por la intensa batalla librada, los primeros rayos de sol entraron por la ventana, iluminando su mesa de trabajo, donde estaban los istrumentos que utilizaba para fabricar instrumentos musicales.  Y fue así como tomó una de sus pinzas más finas, se desgarró la camisa para dejar su pecho expuesto, tomó la espina con las pinzas dispuesto a sacar de una vez por todas el tormento de su corazón, y aunque con sólo tomarla le dolió horrores, contó: 1... 2... 3...

22 de febrero de 2010

La mecánica del corazón

El pequeño Jack nació en Edimburgo, en la noche más fría que aquella ciudad había conocido, sin embargo, nació con su corazón dañado y para que pudiera sobrevivir le implantaron un reloj de madera en su pecho.  Sin embargo, para que este no le ocasionar problemas, tenía que cumplir tres reglas: 1) No toques las agujas, 2) Domina tu cólera, 3) No te enamores nunca.  Así inicia el cuento para niños grandes escrito por Mathias Malzieu, en el que se relatan las aventuras vividas durante la adolescencia de Jack por su gran primer amor.  Es una historia llena de metáforas, sobre todo conciernentes al corazón, amar a una persona es entregar el corazón en la mano y es también estar dispuesto a que lo rechazen en algún momento.  ¿Cuantas veces nos detenemos de abrazar a la persona amada por el temor de clavar en el pecho las agujas de nuestro corazón?  Y sucede a menudo que lo que presentamos es una máquina rígida con engranes y agujas punzantes, en lugar de un corazón tierno y cálido capaz de sobrepasar cualquier límite por su increible capacidad de amar.  ¿Es que en realidad vale la pena esto?

14 de febrero de 2010

Un día para recordar...

Especial del Día de San Valentín

En el centro del bosque dorado, existe un antiguo árbol cuyo tronco está completamente seco, pero que cada 14 de febrero de todos los años, una hermosa flor emerge de la más alta de sus ramas. Nace al mismo tiempo que el sol y muere en su ocaso.  Cuentan que hace muchísimos años, cuando la gente aún creía en los cuentos de hadas, aquel inmenso bosque estaba habitado por seres fantásticos, podía encontrarse fácilmente a un unicornio y a un hipogrifo, y de vez en cuando pasaba a reposar de sus largas travesías un ave fénix, pero lo que más llenaba de vida aquel bosque, eran las hadas que nacían de las más delicadas y bellas flores de los árboles y por los gnomos que nacían de las fuertes y poderosas raíces de aquellos.  Sin embargo, las hadas no bajaban al suelo y los gnomos no subían a las copas de los árboles, a pesar de ser hermanos, existía una fuerte rivalidad entre ellos que había perdurado durante cientos de cambios de estaciones, desde que la gran Hada Madre y el imponente Gnomo Padre entablaron una discusión de la que nacieron los árboles de hojas doradas para dividir el reino de las hadas y de los gnomos.

Aquel año, el árbol más viejo que se encontraba en el centro del bosque, estaba a punto de morir, y ya solamente había una flor en su rama más alta, pero no era cualquier flor, era la flor más bella que esa generación había visto, y la tierra donde se sustentaba el tronco, era el más fertil que se había encontrado en aquellas temporadas, así que tanto las hadas como los gnomos estaban a la expectativa de recibir a quien naciera de aquellos elementos, ya que hacía años que esperaban que el Hada Madre y el Gnomo Padre retornaran al bosque.  Pero pasaron días tras días, y pareciera que la flor y la tierra se preparaban para engendrar los más perfectos seres que hubieran respirado aquel aire, y la expectativa iba creciendo.  Hasta que un 14 de febrero, en el momento más oscuro de la noche antes del amanecer, alguien dio el aviso a gran voz que los seres a los que tanto habían estado esperando, por fin verían la luz este día, así que las hadas salieron de los huecos de los árboles y los gnomos de sus cuevas subterráneas para dirigirse al centro del bosque, nunca en la historia se había visto tanto movimiento, por el suelo, decenas de gorros rojos se movían sin cansancio danzando alrededor del tronco mientras que una lluvia de estrellas surcaba el aún oscuro cielo, porque cada hada ahora brillaba como nuncan antes lo habían hecho, y el momento tan esperado llegó: en el momento en que el sol nació, los pétalos de aquella delicadísima flor comenzaron a abrirse lentamente, mientras que a los pies del tronco, la tierra rugía como león dandoles paso a los nuevos habitantes del bosque tan esperados.  Pero lo que sucedió después, dejó perplejo a todo mundo.

En la rama más alta de aquel viejo tronco, los pétalos de la flor habían terminado por abrirse para dar paso a una pequeña hada, de piel pálida y con unas alas tan pequeñas que sus hermanas creyeron que sería incapaz de volar, y la luz que emitía era tan débil, que apenas podía observarse unos pequeños destellos que nacían de sus ojos, sin embargo, al observar a sus hermanas no podía contener su emoción y saltaba y les sonreía, además danzaba, pero sus hermanas solamente se quedaban calladas.  Mientras tanto, en tierra firme, de las raices del viejo tronco, se podía observar un gorro rojo y unas ropas verdes, y dentro de ellas, el gnomo más flaco que podían imaginarse sus hermanos les saludaba efusivamente con sus delgados brazos, y quizo salir corriendo al encuentro de su nueva familia, pero sus débiles piernas le impidieron realizar tal hazaña, y los demás gnomos al ver aquel (como luego lo tildaron) deporable espectáculo de alguien de su familia, se fueron a regañadientes de nuevo hacia sus hogares, desilusionados de sus expectativas de conocer al Gnomo Padre y recuperar para ellos sólos el bosque.  En los cielos, las demás hadas volaban también de nuevo hacia sus hogares para dejar atrás a su nueva hermana, igualmente desilucionadas por la aberración (como iban comentando en el camino) que esta nueva creatura llevaba a su familia.  Así que tanto la pálida hada como el flaco gnomo, se quedaron solos a la sombra de su tronco padre, quién ahora dejaba exahalar su último suspiro de vida.

Ambos se quedaron solos, uno en las raices, la otra en la punta del tronco, asi que el primero volteó hacia el cielo para conocerlo, mientras que ella miró hacia abajo para reconocer la tierra que pisaba, y sus miradas se encontraron, y se sonrieron mutuamente.  Ninguno estaba contaminado por los prejuicios de su familia, ni siquiera sabían que lo veían era un hada y un gnomo, para ellos, el otro ser era solamente un fantástico ser de la naturaleza y aunque de principio no se hablaron empezaron a reirse juntos sin saber por qué.  Había nacido una amistad.  Durante toda la mañana y parte de la tarde se la pasaron jugando, conociéndose, se comunicaban fluidamente a pesar de que desde que nacieron no habían pronunciado palabra alguna.  Se comunicaban con sus sonrisas, con sus saltos, con sus manos y pies, pero sobre todo con sus ojos.  Muchas veces no es necesario usar palabras para comunicarse, e incluso hay sentimientos que no pueden ser descritos con la lírica, solamente con el corazón, y estos dos niños que retozaban alegremente en su ya nuevo hogar, su fortaleza, su base, su castillo, su país, su todo lo que pudieran imaginarse, lo habían entendido muy bien.  Y ya era tanta su alegría, que incluso contagiaban a los árboles y al viento, que ahora ya jugaban con ellos, y esta ola de diversión se fue extendiendo por todas las venas de la tierra y retumbaban en los huecos de los árboles y en las cuevas subterráneas, con tal suerte que muchas hadas y gnomos, aquellos más sencillos que no entendían muy bien su enemistad y la seguían puramente por tradición, fueron saliendo de su escondite y se unían a aquel frenesí sin pronunciar palabra, y así poco a poco, lo que al principio eran dos, ahora eran ya cuarenta, y luego cien, y ahora ya las hadas jugaban y cantaban y bailaban junto con los gnomos que habían sacado sus instrumentos musicales y ya ahora todo el bosque era una fiesta.

Pero no todo continuó así, escondidos entre las sombras de los árboles y matorrales, los gnomos de mayor edad y también las hadas más antiguas veían con recelo aquel espectáculo.  Cada uno de ellos ya tenía el corazón duro como una piedra, y lo único que les importaba era adueñarse de aquel bosque para su tribu, para talvez asi, uno de ellos podria ascender a ser el nuevo Gnomo Padre ó Hada Madre.  La avaricia y la soberbia les había llevado a declarle guerra a muerte a sus contrincantes, pero no todos lo apoyaban, sin embargo, este nuevo suceso, que podría representar el fin de sus planes, fue la gota que derramó el vaso, así que tanto los gnomos de mayor edad con las hadas más antiguas se lanzaron sobre el tronco a iniciar una encarnizada batalla entre gnomos y hadas.  Al principio, todos aquellos seres que bailaban y danzaban no entendían el alboroto que estaban armando los otros, pero a medida que los gritos de guerra se hicieron escuchar y se blandieron las armas, fueron sumándose huestes a la batalla, sacando la daga para desgarrar las alas de las hadas, mientras ellas afinaban sus arcos para dispararles flechas ardiendo.  Mientras tanto, nuestros dos pequeños se encontraban sumamente asustados y al borde de las lágrimas de ver tanto odio entre sus hermanos y hermanas, y aunque intentaron parar a uno ó dos de ellas, no era suficiente para detener todo el caos que se estaba formando.  Así que lo único que decidieron fue buscar un refugio en un hueco que había a media altura del tronco, se abrazaron y se taparon los oídos mutuamente para no escuchar los gritos de ira y de dolor de su familia.  De repente escucharon unos troncos moverse allá afuera, se asomaron, y vieron que los gnomos habían sacado ya sus catapultas y estaban dispuestos a disparar bolas ardiendo a los hogares de las hadas, mientras que ellas prendían fuego a enormes ramas de los árboles para tirarlas dentro de las cuevas subterráneas de los gnomos, pero nada de eso sucedió.  En los primeros disparos, una bola de fuego destrozó en pedazos una rama envuelta en llamas que fue directamente a estrellarse contra el hueco donde nuestros dos amigos se escondían, en ese momento pararon la pelea, estaban atónitos, ya nada se movía dentro del hueco salvo las llamas aún encendidas que cuando alcanzaron la madera seca del tronco, se avivaron convirtiendolo en un infierno en medio del bosque.  Tanto las hadas como los gnomos estaban petrificados, nadie se movía ni decía nada.  En ese momento murió el sol.

Lo que sucedió a continuación, fue sumamente increible, dos poderosos rayos de luz salieron del hueco del tronco y empezaron a girar a gran velocidad alrededor de él, uno era verde, y el otro amarillo, y así, pudieron detener el fuego que ya empezaba a devorar algunos árboles vecinos.  Luego ese par de haces de luz se convirtieron cada uno en una esfera para luego tomar forma de una hermosa y majestuosa hada que iluminaba con luz amarilla, y un fuerte y vigoroso gnomo que destellaba luz verde.  Aunque sabían que era a ellos a quienes tanto esperaban, todos los que estaban en guerra permanecieron mudos del asombro, por fin conocían al Gnomo Padre y al Hada Madre, quienes cargaban entre sus brazos a los dos pequeños, intactos.  Y sin decir ninguna palabra, tanto el Gnomo Padre como el Hada madre y los pequeños se desvanecieron en una estela de niebla y destellos de luz colores blanco, amarillo, verde y rojo y cuando esta niebla tocaba los corazones de aquellos gnomos que lo tenían duro como una roca los convertía en hongos y a las hadas caprichosas y envidiosas las convertía en moscas.  Nunca más se volvió a saber de ellos.  Aquel mismo día, los sobrevivientes de la batalla pactaron una tregua que duraría mil años y estarí sellado por la firma de cada gnomo y cada hada de aquella generación sobre un papel indestructible para que lo recordaron por todas las generaciones venideras.  Pero ya no había más rencores, ahora habían aprendido que podían convivir entre ellos y ya que los alborotadores habían desaparecido, podía reinar la paz y armonía entre estas dos razas.  Y así fue durante años y años, y los árboles se encargaron de pasar esta historia de generación en generación hasta nuestros días.  Y aquel tronco que vivió en aquella época, sigue floreciendo cada año, ya que sus raices aún se encuentran sobre la tierra más fértil del bosque, y cada año, exactamente el día 14 de febrero, el capullo florece.  Dice la leyenda, que si un par de personas se adentran en el bosque, en silencio sin decir ninguna palabra, hasta toparse con este legendario tronco y si el lazo de amistad que los une es puro y sincero, vendrán los gnomos y las hadas a hacer fiestas con ellos pues les recuerdan aquel par de niños que un día vieron nacer en ese lugar y que les enseñaron que a pesar de las diferencias, siempre se puede comenzar de nuevo.

11 de febrero de 2010

Las Intermitencias de la muerte

"Al día siguiente no murió nadie".  Así inicia José Saramago su libro sobre las intermitencias de la muerte, en un país (cuyo nombre no es relevante) la muerte decide simplemente dejar de ejercer su eterno oficio que ha mantenido desde los inicios de la humanidad, porque talvez este sea el deseo más profundo de los seres humanos: la inmortalidad.  Pero no todo es lo que parece, y en pocos días el país se vuelve una histeria colectiva, a saber: ¿quién cuidará ahora de las personas mayores? ¿deberá el gobierno seguir pagando las pensiones? ¿en qué trabajará ahora el gremio de funerarias?  Preguntas que normalmente pasamos por alto por considerar que lo único absoluto del hombre es la muerte, pero además ¿que llevó a la muerte a tomar esta decisión? ¿dónde está ella? ¿quién es ella? y sobre todo: ¿qué planes tiene la muerte?  Un grandioso tratado sobre la delgada línea que existe entre la vida y la muerte para los seres humanos, y que muchas veces no reparamos en ella.

9 de febrero de 2010

Live is life

Alegría: Más que una increible letra, un recuerdo.  Cada vez que la escucho es ver tu rostro, mover tus labios al compás de la canción, sentir ese consquilleo recorriendo cada centímetro de mi cuerpo al observar tus movimientos y al fijar mi mirada en la intensidad de tus ojos.  Porque en cada minuto sin pensar en los demás pasa un pensamiento por mi mente, y en ese pensamiento hay una memoria tuya.

7 de febrero de 2010

Cambios

Bienvenidos de nuevo, a este su siempre blog. En estos últimos días le he estado haciendo algunos pequeños cambios, en imagen como en contenido. Primero, el cambio de nombre, por uno ya propio, es una pequeña frase que nació durante una conversación señalando el estado en el que me encontraba en ese momento, y en cada momento de mi vida además, ya que como ser humano nunca puedo saber que es lo que verdaderamente está pasando, como bien lo decía Aristóteles: "lo único que se, es que no se nada". Además del nombre, también creé una imagen para compañar al título, por el momento simple pero suficiente, el significado de dicha imagen lo dejo abierto al público, y junto con la imagen, también una nueva plantilla, aunque siempre una de las que ofrece blogger (la edición de plantillas no es mi fuerte). Por último, en contenido, borré algunas entradas que no entraban en concordancia con el propósito de este espacio, así como cambiar, agregar ó quitar algunas etiquetas a las restantes entradas, también depuré los links interesantes, quitando los obsoletos y agregando algunos nuevos. Espero les guste la modesta remodelación de este lugar, y poco a poco iré agregando muchas cosas nuevas. Un gusto como siempre escribirles.