Cuando era pequeño vivía en una casa alejada de todas las del vecindario por un enorme patio que circundaba mi hogar. Medía un aproximado de 10 metros de ancho aunque a mi corta edad lo convertía en un enorme bosque gracias a los árboles que ahí crecían. Mi juego favorito de aquel entonces era la búsqueda del tesoro escondido, a todos mis familiares les contaba que en algún lugar del patio de nuestra casa yacía enterrado un tesoro, talvez escondido ahí por la bruja que anteriormente habitaba nuestra casa, aunque el juego terminaba cuando mis tíos ó abuelos se cansaban de buscar conmigo en la inmensidad del patio, y no pocas veces fui regañado por cavar agujeros, abrir grietas en las paredes ó subir a la parte más alta de los árboles, siempre en búsqueda de aquel tesoro.
Precisamente fue en una de aquellos interminables discursos que decidí simplemente salir corriendo al patio a gritar todo mi disgusto por causa de los caprichos de mis padres, ¡cómo si no entendieran que ese era mi mundo! Tenía tanta rabia que del puro enojo saqué fuerzas para empezar a cavar por debajo de una raíz del árbol más viejo de mi casa, recuerdo que el viento soplaba fuerte aquella tarde y el árbol se mecía hacia un lado y hacia el otro, pero yo estaba cegado por la ira, y de pronto... mis manos chocaron con algo duro, mi corazón dio un salto, ¿habría por fin encontrado mi tesoro? escarbé más profundo solamente para descubrir que era una piedra, más decepcionado que enojado empecé a jalar de ella, y aunque era pequeña me costó mucho trabajo sacarla, era como si alguien desde el otro lado estuviera procurando que la piedra no se moviera de su sitio. Cuando por fin logré arrancarla de su lugar solamente quedó un hueco en la tierra, nada más, sin embargo, vi salir rápidamente de aquel lugar a un gato, ó al menos eso parecía la sombra que proyectaba, me di vueltas para intentar localizarlo, pero por más que lo buscaba solamente lograba divisar su sombra, su sombre se detuvo en una de las paredes de la casa y me acerqué a ella sigilosamente, cuando ya lo tenía muy cerca, a menos de tres pasos largos dio un maullido que me sorprendió mucho, era la sombra quién había maullado, pero esa sorpresa solamente me duró unos instantes, detrás de mi, el árbol más viejo de mi casa se venía abajo y si yo no me hubiera quitado de donde estaba escarbando, en ese momento ya estaría muy seguramente sepultado debajo de él. Mis padres salieron de la casa muy asustados y solamente me vieron a mi de frente a la pared como si buscar algo con mi mirada, aquella sombra, me había salvado.
Muchos años después, ya que trabajaba y me mantenía a mi mismo en mi propia casa, aquella historia de la sombra de un gato que me salvó de la caída del árbol se fue perdiendo. Al principio cuando conocía a alguien nuevo le contaba aquella anécdota, pero la edad cambia muchas cosas y a todos les parecía que no era más que un cuento inventado durante mi infancia, tantas veces recibí aquella respuesta que incluso llegué a creermela y nunca más volví a contar mi historia. Durante las noches me parecía seguir viendo la sombra de un gato pasar por mi ventana, pero ya nunca le volví a prestar atención, simplemente me decía "es un gato más".
Hace ya más de un año estalló una guerra civil en este país, es muy peligroso salir por las noches debido al toque de queda que se ha instaurado y solamente la oposición es la que se atreve a deambular por las calles de noche, buscando refugio y provisiones, que aquellos ciudadanos que también se oponían al gobierno les otorgaba gratuitamente a sus héroes. La canción de cuna de muchos niños se fue convirtiendo poco a poco en sonido de patrullas, disparon, explosiones de granada, y de vez en cuando los gritos de desesperación por aquellos que estaban por morir. Había noches que ni siquiera yo lograba conciliar el sueño. Ayer fue una de esas noches.
Estaba tan silenciosa la calle que un mal presentimiento no me permitía dormir tranquilamente, solamente la luz del alumbrado pública entraba por la ventana de mi cuarto en el segundo piso de mi casa, las cortinas se movían al compás del viento ya que duermo con las ventanas abiertas en época calurosa. A cada minuto recuerdos de días pasados regresaban a mi mente y uno tras otro me hacían revivir viejas emociones, algunos rechazos, unas alegrías, días tristes y solitarios, días de júbilo y celebración, la muerte de mis padres, el día que buscaba un refugio debido al enfrentamiento que tenían ese día el ejército contra la rebelión, sentía que los disparos me alcanzaban al no encontrar un lugar seguro donde permanecer y entonces lo vi... en mi memoria, la sombra de un gato me llamó la atención y recordé el por qué decidí seguirlo hasta un callejón en el que pude esconderme de la zona de batalla. ¿Habrá sido él? Es curioso, puesto que nunca le di un nombre digno al que muchas veces me había salvado la vida. Pensé en muchos nombres, incluso algunos femeninos, aunque estoy casi seguro que se trata de un gato y no de una gata, pero ninguno concordaba con lo que aquel ser me representaba, y pensando en eso poco a poco sentí el peso del sueño y entre murmullos en aquel estado en que se está despierto y dormido al mismo tiempo dije: Anvi... Y de repente una fuerte ráfaga de viento me sacó de mi letargo y como si fueran farolas, el alumbrado público se fue apagando uno tras otro hasta dejar en una negra oscuridad la calle. Afortunadamente ese día la luna estaba más brillante que nunca y poco a poco fue iluminando los edificios alrededor, al percibir este destello de luz, me arriegué a salir al balcón de mi ventana. Fue hermoso ver iluminados los edificios con una paleta de grises, a muchos talvez los ponga nostálgicos, pero para mi, en aquella imagen, nunca había visto los colores tan vivos, realmente era como si estuvieran vivos, alejados de todo vestigio de la tecnología, no se escuchaba ningún sonido humano, solo el viento a intérvalos regulares, como si todo el panorama estuviera respirando. "Los humanos pueden construir maravillosas esculturas" pensé, "pero a veces se escapan de contemplar la belleza de la simpleza". Me seguía deleitando en aquella imagen cuando unas pisadas que apenas se percibían llamaron mi atención.
Al voltear a mi derecha, una enorme sombra avanzaba lentamente sobre la calle, caminaba sobre cuatra patas y al frente se observaban dos enormes ojos verdes. Poco a poco llegó hasta mi balcón, y su cabeza quedaba exactamente a la misma altura de tal manera que podía observarlo directamente a los ojos. Un continuo ronroneo se dejaba escapar de aquella figura, todo su cuerpo, a excepción de sus ojos era completamente negro, realmente absorbía todo color, con un poco de temor acerqué mi mano y al momento de tocarlo, mi mano se tornó de un colo negro intenso, sin embargo, la textura de su pelaje era algo que nunca antes había sentido, era algo fuera de este mundo. "Tu eres Anvi, ¿cierto?" pregunté, y él solamente cerró los ojos y ronroneó un poco más fuerte, como si estuviera diciendo un "si" con su mirada, y entonces no pude contenerme y me dejé caer abrazando su cabeza hasta donde me alcanzaban mis brazos, y aunque en aquel momento todo el color de mi cuerpo se absorbió y se tornó negro, una curiosa livivnada se dejó sentir en mi alma, como si en lugar del color, hubiera sacado de mi todo el dolor y toda la angustia que vivía en aquel momento. Al final sacudió su cabeza para decirme que ya debía partir, asi que lo dejé ir y lo seguí con la mirada hasta que se perdió entre las sombras del parque que se encuentra hacia la izquierda de mi casa, y me fuí a dormir.
Esta mañana, al despertar, encontré todos los cables de electricidad del alambrado público cortados, como si algo enorme hubiera pasado por esa calle la noche anterior. Todos mis vecinos y los técnicos que habían llegado al lugar se hacían preguntas, ilusiones y explicaciones de lo que había pasado, mientras tanto yo me dirigía a mi trabajo con una sincera sonrisa, me había reunido de nuevo con mi viejo amigo, con Anvi, Anvi el Gato.
1 comentarios:
Hola, he encontrado tu blog a través de Google, mientras que la búsqueda de primeros auxilios para un ataque al corazón y su puesto se ve muy interesante para mí.
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